La guerra de Corea, ese conflicto olvidado – Parte 2

En Japón a un endiosado Douglas McArthur, comandante Supremo de las Fuerzas Armadas del Pacifico Sur, le endilgaron la tarea de reconstruir dicha nación, los japoneses terminaron adorándolo, puesto en cierta forma fue firme pero magnánimo con los vencidos, sentía verdadera pasión por ese pueblo le impresionaba el espíritu emprendedor y sumiso a la autoridad.

En este en tal sentido se había despreocupado de Corea del Sur, a pesar de que las fuentes de inteligencia le informaron de la concentración de tropas y armas en la frontera del paralelo 38 por parte de los norcoreanos, confiado, desestimó dichos informes.

McArthur tenía arriba de los setenta años, manifestaba un racismo colonialista con respecto a los orientales, en cierta ocasión aseguró que si los Coreanos del Norte atacaban al toparse con las tropas norteamericanas saldrían huyendo despavoridos.

Huyan de mi vista, cobardes

El 25 de junio de 1950, unos cien mil soldados norcoreanos cruzaron el paralelo 38 tomando por total sorpresa a los sureños, aplastando sus endebles posiciones, en pocas horas llegaron a Seul la capital del sur, Syngman Rhee prohibió a su tropa abandonar la capital, sin embargo, el huyó y mandó a destruir los puentes para que sus tropas no pudieran escapar, pero antes de irse ordenó matar a todos los prisioneros políticos que tenía encarcelados.

Casi desde el principio hubo una avalancha de civiles que trataron de escapar de los soldados norcoreanos: funcionarios del régimen, personas con alguna riqueza, personas más humildes, religiosas.

Los invasores llevaban listas de personas afines al régimen a los cuales los fusilaban donde los encontraban, las carreteras se llenaron de refugiados, hombres, mujeres y niños.

La profecía de McArthur se cumplió solo que, en sentido inverso, fueron los soldados norteamericanos los que tuvieron que huir, esas fuerzas no eran ni la sombra del poderoso ejército que desarrollaron los estadounidenses en la segunda guerra mundial y sus armas eran obsoletas, con espanto veían como sus proyectiles antitanques rebotaban en el duro blindaje de los T 34-85.

El tanque No. 215 T-34-85 del Cuerpo de Tanques del Ejército Voluntario del Pueblo Chino Yang Aru.

El avance norcoreano era imparable, toda resistencia resultaba fallida, día a día los sureños junto a los norteamericanos iban siendo orillados hacia la provincia de Pusan, al sur de la península.

Estados Unidos elevó una protesta a la novísima Naciones Unidas y convocó al Comité de Seguridad, la Unión Soviética protestó porque no se reconocía a la China continental como verdadero representante de la misma si no a Formosa de Chaing Kai Shek, cometiendo el error histórico de no asistir a esa reunión, donde los Gringos aprovecharon para obtener una condena de las Naciones Unidas y establecer una fuerza conjunta correctiva para apoyar al Sur, al no estar presente el representante Soviético no pudo ejercer el derecho a veto al que tienen derecho.

Los norcoreanos a medida que fueron adentrando más hacia el sur se fueron complicando la logística y abastecimiento, las fuerzas de las Naciones Unidas precariamente aferrados a lo que se conoció como perímetro de Pusan, se agarraban de uñas y dientes a sus endebles posiciones, detrás de ellos solo se encontraba el océano.

No obstante, Mc Arthur había tomado cartas en el asunto, en una de sus últimas genialidades había desarrollado un plan para contrarrestar la ofensiva Norteña, que implicaba desembarcar un fuerte contingente de tropas en la improbable bahía de Incheon que se encuentra abajo del paralelo 38 cercano a la capital de Seúl.

Agentes chinos en los puertos de Japón observaron gran concentración de fuerzas anfibias, dedujeron que las Naciones Unidas preparaban un desembargo de tropas en algunos de los puertos de Corea del Sur, incluso sospecharon del puerto de Incheon, la información le fue trasmitida a King Il-sung, también los Soviéticos le informaron para que fortaleciera sus defensas en los posibles puntos de desembargo, sin embargo King no era precisamente un estratega militar, desestimó la información y continuó enfrascado en su lucha en el sur sin poder romper el perímetro de Pusan, sufriendo demasiadas bajas y estancándose en su ofensiva.

El lugar escogido resulta de pesadilla para un desembarco anfibio de gran magnitud por muchos factores desfavorable y es ahí precisamente la clave de su éxito: la sorpresa, los norcoreanos nunca se lo esperaron.

El 15 de septiembre 1950, las fuerzas de las Naciones Unidas se hicieron del puerto de Incheon en dos oleadas, continuando hacia la capital de Seúl a pocos kilómetros del lugar de desembargo, el plan original era rodear la capital y continuar para cortar el país en dos atrapando al mayor contingente de tropas enemigas en el sur, sin embargo la ego manía de Mc Arthur pudo más y se entretuvo en liberar la capital, aunque para no perder mucho tiempo tuvo que demolerla prácticamente, aun así al continuar para cerrarle el paso a los Norcoreanos logró atrapar a un gran número de las tropas enemigas, quienes fueron eliminados o capturados, la aventura de King Il-sung había fracasado, ahora tendría que atenerse a las consecuencias.

(continuará).

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

This site uses Akismet to reduce spam. Learn how your comment data is processed.

Todos los derechos reservados Omar Nipolan