Laguna de Alegria

Leyendas de la laguna de Alegría. Parte 1

Alegría es una población y municipio que se encuentra enclavada en el volcán de Tecapa que es parte es parte de la Sierra Tecapa-Chinameca. en el departamento de Usulután, al oriente de San Salvador y se ubica entre las ciudades de Berlín y Santiago de María.

La pequeña ciudad nació de dos poblaciones gemelas, que estaban divididas por una calle: Tecapa y Zapotitán, en honor a San Pedro Tecapa y Nombre de Jesús de Zapotitán.

Posteriormente fue unificado el pueblo como Tecapa y en 1857 su nombre fue cambiado al de “Alegría” en honor al presbítero José Miguel Alegría, que había llegado al pueblo por el año 1837 y fundado una escuela de filosofía.
En idioma náhuat pipil, Tecapa significa “laguna de piedras”, pues proviene de las raíces tec, piedra, roca; y apa, río o laguna, corriente o depósito de aguas.

En el cráter de este cerro, existe una laguna volcánica de aguas azufradas que le dan un color verde turquesa que llevó a la poetisa Gabriela Mistral a llamarla “La Esmeralda de América”, la laguna tiene una característica curiosa pues parece secarse en Invierno y crecer en verano, lo que le ha dado un aura de misterio tal que también se le denomina como “Laguna Bruja”.

Sobre la Laguna de Alegría, se vierten varias leyendas acerca de su formación y sobre el ser mitológico que habita en ella, denominada como “La sirena”.

Leyendas de la formación de la Laguna de Alegría

El brujo y los huevos

La primera leyenda sobre su formación nos cuenta que un brujo malvado, según unas versiones o unos “gringos”, según otras; se robaban las lagunas de otros lados y para poder transportarlas y llevárselas para su país, las metían en huevos.

Eso habían hecho con una pequeña laguna, que llevaban volando, pero mientras pasaban sobre el volcán de Tecapa una corriente de aire los desestabilizó y en el alboroto, se les cayó uno de los huevos, el cual se quebró del impacto y la mitad quedó incrustada en el cráter, cuyo azufre inundó la laguna formada por el huevo y la otra mitad derramó su agua por la montaña, alimentando el frondoso bosque que la rodea, de esta manera se formó la laguna de alegría.

Leyenda de Xiri

Otra leyenda, más elaborada que mezcla hechos seudo históricos con míticos y dice que originalmente el pueblo que hoy se llama Alegría fue un poblado Lenca llamado, Gueymitique, que significa “lugar donde los vientos silban”, porque en el cerro abundaban entonces y hasta mediados del siglo veinte los cipreses y otras variedades de coníferas, que tienen la característica de hacer “silbar” al viento, cuando éste pasa rompiendo por en medio de sus hojas aciculares (en forma de aguja).

La paz de la población fue interrumpida cuando fue objeto de una invasión de conquista, por la tribu de los Tecolucas – nonualcos, que más tarde se asentarían en lo que hoy es la zona paracentral del país, de donde saldría años después, el famoso indio Anastasio Aquino.
Muy arriba en el cerro, aunque otras versiones dicen que por lo que hoy es el Cantón San Juan, vivía una bella joven, algunos dicen que era una princesa Lenca, con sus padres y hermanos.

El nombre de la joven era Siri o Xiri, que significa Estrella y con los indios invasores iba acompañándolos un malvado brujo, que al ver a Xiri quedó prendado de su belleza y quiso que fuera suya.

Sin embargo, no fue correspondido, pues Xiri, conocía las malvadas intenciones del brujo para con su pueblo.

Gueymitique fue invadido y los padres y hermanos de Xiri murieron luchando contra los invasores, pero el volcán, enojado por la injusticia que se estaba cometiendo en sus faldas, entró en una furiosa erupción que no terminaba nunca, arrojando lava y piedras que ponían en peligro tanto a invasores como a invadidos y amenazaban con destruir totalmente el pueblo.

El resentido brujo, que se sentía ultrajado por la negativa de Xiri de ceder a sus infames pretensiones, hizo la pantomima de que estaba buscando la forma de calmar al volcán y leer el futuro en las entrañas de un perro sacrificado para tal fin y que los dioses la habían dicho que la única forma de aplacar la furia del volcán era mediante el sacrificio de una doncella.

Y entonces, ¡Oh, Sorpresa!, la elegida por los dioses no era otra que Xiri, quien ya había perdido a su padre y sus hermanos, su madre sumida en el inmenso dolor por su pérdida reciente no estaba en condiciones para entender lo que pasaba con su hija.
Como parte del sacrificio, debía ser lanzada viva al río de lava ardiente y de esta manera se apaciguaría el volcán, salvándose el pueblo y los guerreros.

Xiri tenía como mascota un pájaro Torogoz o guardabarranco que la seguía a todos lados y era dócil únicamente con ella, dejando que lo acariciara y acudiendo cuando lo llamaba, el pájaro nunca la abandonó mientras era prisionera, llegaba a cantarle y a dejarle trozos de frutas para que comiera.

Todo estaba listo para realizar el sacrificio de la doncella y poco antes de que se consumara el infame hecho, el pequeño pajarillo comenzó a cantar de una forma tan dulce, triste y tranquilizadora, que el volcán comenzó a apagarse y a dejar de lanzar lava, fuego y cenizas, comenzando a “llorar”, de forma tan copiosa que esas lágrimas nacidas de su interior formaron en su apagado cráter lo que hoy conocemos como la Laguna de Alegría.

Continuará…

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